Cómo detectar enfermedades mentales en niños

Cómo detectar enfermedades mentales en niños

La aparición de gran parte de los trastornos y desórdenes neurológicos más frecuentes se da durante los primeros años de vida, y es muy importante saber detectar la enfermedad mental en niños y niñas para intervenir cuanto antes para que existan menos probabilidades de que sus efectos negativos ganen fuerza y supongan una amenaza para el bienestar del pequeño.

Hay que tener claro que saber detectar indicios de enfermedad mental es una tarea que siempre tiene que desembocar en reconocimientos médicos y psicológicos. Los diagnósticos de desórdenes mentales solo pueden ser realizados por profesionales acreditados.

A la hora de considerar si el pequeño o pequeña puede estar desarrollando una enfermedad mental es importante aplicar el sentido común y tener claro que la última palabra siempre la tienen los psicólogos clínicos y los psiquiatras.

Algunos de los síntomas a tener en cuenta son:

  • Tendencia a la autolesión. El hecho de que un niño o niña intente producirse heridas o golpee su cabeza contra objetos duroses motivo para acudir a un especialista. Sin embargo, es necesario reflexionar antes sobre hasta qué punto producirse heridas es la intención final de una conducta. La autolesión suele tener que ver con una incapacidad para gestionar el estrés de forma adecuada, lo cual lleva a provocarse dolor para distraerse de otros pensamientos que en conjunto resultan aún más desagradables.
  • Cambios de humor repentinos. Los cambios de humor muy bruscos también son indicadores de enfermedad mental, especialmente si no es posible relacionarlos con sucesos objetivos que ocurran a su alrededor y ocurren de forma errática. Sin embargo, también hay que considerar que los más pequeños lloran con mucha facilidad, ya que eso forma parte de su nivel de maduración neurológico.
  • Irregularidades a la hora de comer. Comer muy poco o darse atracones puntuales de comidapuede ser una señal de funciones psicológicas que funcionan de modo anormal si esto supone un riesgo para la salud del niño o niña.
  • Las explosiones de violencia. Las explosiones de ira frecuentes pueden ser fruto de un desajuste neuroquímico en el sistema nerviosoque afecta al estado de ánimo, o, visto desde otra perspectiva, pueden ser el resultado de un patrón de comportamiento que ha sido aprendido de manera involuntaria a pesar de no resultar útil ni eficaz.
  • La tendencia a herir a los demás. Infligir bullying o herir o matar animales es también motivo de preocupación, y es necesario implementar programas correctivos para que esta conducta no se pueda seguir desarrollando. Puede ser debido a una incapacidad a la hora de empatizar con el resto, o también puede ser que exista algún problema que genere tanto estrés que lleve a la persona a actuar de forma impulsiva.
  • Síntomas de desconexión con la realidad. Este es un grupo de síntomas difíciles de detectar, ya que los niños tienden a mostrar pensamiento mágico y disfrutan fantaseando con situaciones ficticias. La clave aquí es saber si ese pensamiento mágico que irá desapareciendo a medida que su cerebro madure supone un riesgo para su bienestar o la de alguien más, y si las fantasías que utilizan para jugar son algo más que eso o no.
  • Tendencia al aislamiento. Muchos niños y niñas prefieren jugar solos, pero algunos de ellos lo hacen no por timidez, sino porque se sienten mal si hay gente cerca, en cualquier contexto. Esos casos pueden ser motivo de consulta psicológica, ya que podría ser un signo de Trastornos del Espectro Autista.
  • Serias dificultades en la escuela. Tener dificultades en la escuela puede tener que ver con trastornos del aprendizaje como la dislexia o discalculia, o también puede ser la consecuencia de enfermedades mentales serias(aunque, por supuesto, en muchas ocasiones es una falsa alarma en este aspecto). La infancia es una etapa en la que los trastornos del desarrollo pueden dejar una huella muy negativa sobre la evolución posterior de la persona si no son abordados de un modo eficaz.
  • Quejas constantes sobre dolores o molestias. Por supuesto, el dolor es un elemento que tiene mucho que decir en la detección de enfermedades. En ocasiones pueden hacer referencia a un dolor de cabeza que puede estar causado por un funcionamiento anómalo de ciertas funciones psicológicas relacionadas con la percepción o la concentración.

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Fuente: Psicología y Mente

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